Hola Jesús
Sería una ingrata si no te hablara este día de tu madre la Virgen María. Educada en Salesianos desde mi más tierna infancia, aquella comunidad educativa me enseño a amar profunda y cariñosamente a tu madre. Les doy las gracias porque ella, ahora en mi juventud, me está ayudando un montón.
La Virgen es el mejor ejemplo de quien ha sabido encarnar y vivir tu proyecto. Está "llena de gracia". En su vientre virginal te engendró a ti, liberación de Dios entre nosotros.
Ella, como primera creyente, ha recorrido el camino cristiano y ha experimentado en plenitud las maravillas de Dios. Leo libros de espiritualidad. Noto que la teología cristiana nos enseña que María fue concebida sin pecado original. En esa concepción recibió el perdón y la curación del Dios de la misericordia. Ella misma, a los pies de la cruz, se encontró con el rostro de los pobres, reflejado en el cuerpo de su hijo, que padecía en el patíbulo como un condenado que hubiera hecho mucho mal. La veo también hoy , Señor, orando con los discípulos en el cenáculo, experimentando la certeza de tu nueva vida y de la nuestra.
María es el modelo de la vida del creyente porque ha sabido contemplar su vida con los ojos del corazón, con los ojos de Dios: la humildad y la plegaria. Sólo con esos dos ojos del alma, bien abiertos, puede el cristiano de mis días detectar la presencia salvadora de Dios en todos los acontecimientos de su vida.
La Virgen, a la edad que tengo yo, recibe la llamada del ángel:" Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella, en su soledad, experimenta la certeza de la bondad de Dios: " para Dios nada hay imposible". Y, en lugar de poner dificultades a esta llamada, responde con generosidad depositando en Dios toda su confianza :" hágase en mí tu voluntad".
María, cuando le hablo a mis colegas de tu vida, unos me escuchan. Otros " pasan" de mí. Comprendo que la vida cristiana es siempre una respuesta a la voz de Dios que nos llama primero. Se opta por tu hijo porque uno toma conciencia de que él nos ama primero.
En tu proceso vocacional, María, tuviste el coraje de ponerte en manos de Dios. El está contigo. El te ha amado primero. Cierto que sentiste turbación. Pero pronto el ángel te dijo:" No temas, María". Me encanta que te llamara por tu nombre. Esto significa que Dios nos conoce personalmente. No somos un número ni una etiqueta comercial en su corazón de Padre.
¿ Qué le ha ocurrido a María? Por medio del ángel ha aprendido que Dios la conoce y confía en ella. Por eso, confiada, escucha el proyecto que Dios ha pensado para ella:" Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús"...Cuando Dios nos llama lo hace desde el conocimiento personal de cada uno y nos infunde confianza. Naturalmente, Señor, que si nos llamas no es para una tontada o simpleza. Nos llamas a seguir tu Evangelio y esto es difícil. Dispones ante nuestra mirada el desafío de emprender el mismo camino de Jesús.
María pudo dejarse llevar por la turbación y la gran sorpresa. Pero se dio cuenta de que el encuentro con Dios es siempre un momento de misterio. Es la experiencia de entrar en un ámbito nuevo...Cuando percibimos la llamada de Dios nos sobrecoge el misterio. Es entonces cuando uno capta sus propios límites, sus insuficiencias...pero para Dios nada hay imposible.
Los proyectos de Dios no salen adelante por nuestra fuerza y nuestras cualidades, sino que triunfan por la misma fuerza de Dios. Con la ayuda de Dios, la respuesta de María es transparente:" hágase en mí según tu palabra". María se pone en manos de Dios para que su palabra la transforme.
¿ Qué es la vida cristiana?, me preguntó un día mi amigo. Y le contesté así: La vida cristiana es el camino que se recorre en pos de los pasos de Cristo. Pero también es la serena certeza de experimentar la constante transformación que la Palabra de Dios, calladamente, va obrando en nosotros. Cristiano es aquel cuya vida ha sido forjada por la Palabra de Dios. El Señor, con los cinceles de su Palabra, va puliendo nuestra vida para que seamos imagen viva de Jesús.
Voy a terminar esta carta ante la imagen de María Auxiliadora. Mi vocación alegre de creyente consiste en dejarme amar profundamente por el Señor. Dios me ama tal como soy, y, desde mis limitaciones, me hace una joven nueva mediante su Palabra. Solamente desde la certeza de sentirme amada por Dios, puedo engendrar a Jesús en el mundo que me ha tocado vivir, para liberar a quienes me rodean.
Gracias, María.
Te quiere mucho, María, 17 años

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