Hola Jesús
Esta carta quiero que sea un aliento para tu vida. Muchas veces pienso en la cantidad de problemas que debes tener. Si no fueras Dios no tendrías tiempo para escuchar tantas peticiones que llegarán en cada instante a tu corazón de amigo de todos y de todas.
Como imagino que la mayoría de las cosas que te llegan son la miseria, el desorden, la enfermedad, el hambre, la guerra...yo quiero hoy comunicarte el optimismo que reina en mi alma.
Te escribo esta carta oyendo música al mismo tiempo. Mi generación vive de la música en casa, estudiando y en los
conciertos. Lástima, sin embargo, que para algunos supone un corte en la comunicación y en el diálogo con la gente que va a su lado por la calle, el tren, el coche, el autobús o el avión. No hay que pasarse.
Mi música de fondo es tan suave que me ayuda a concentrarme en lo que te voy a decir. Quisiera, Señor, que un día todo el universo fuera un concierto dirigido por la mano de jóvenes que te tienen presente cuando tocan los laúdes, las guitarras y las baterías dentro de una iluminación que deja sorprendidos a todos y hasta alucinados.
Quisiera, te lo digo de corazón, que todos los instrumentos musicales en armonía con los corazones entonaran una gran melodía o tema, en el que se cantara a tu amistad y a tu obra callada en cada uno de nosotros.
Quisiera que la música fuera tan armónica y la letra tan profunda que los chicos y las chicas de todo el mundo la entendieran en su intimidad, en su vida interior. De tal forma, que en todos florecieran flores de afecto, perfumes agradables y un amor universal que nos transformara a todos.
Me siento tan optimista que soy consciente de que soy un soñador. Todo creyente que tiene esperanza sueña siempre en la felicidad que nos traes en cada instante. Pero tu música es tan suave y susurrante que debemos tener el oído del alma bien fino para percibirla y gustarla.
Quisiera que la letra de este concierto universal fueran tus palabras: " Es bueno dar gracias al Señor y tañer para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad, con arpas de diez cuerdas y laúdes sobre aspergios de cítaras: porque tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. ¿ Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios!".
Señor, gracias, porque hoy siento en lo más profundo de mi alma joven la música de tu felicidad.
Gracias por escucharme. Ahora, una vez que me he desahogado contigo, me siento pletórico de tu ternura y de tu misericordia. Ha sido una carta breve. Imagino que te habrá gustado. Espero tu respuesta.
Un abrazo fuerte de Carlos, 16 años

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