Hola Jesús
Intento con esta carta comunicarte a ti- que lo sabes todo – y a mis amigos y amigas que no debo mirar nunca atrás en el camino emprendido de seguirte según tus criterios y sentimientos reflejados a la perfección en el Evangelio. Te puedo servir desde mi trabajo de médido, policía, albañil, carpintero... Para ti lo que cuenta es el testimonio que demos de tu vida en la nuestra, mediante el puesto de trabajo que tengamos.
La evangelización no la hacen solamente los curas. La hacemos todos desde que nos incorporamos a ti en el bautismo.
Captarte, vivirte y darte a conocer son los ejes que mueven nuestro ser con un sentido claro, humano y diáfano. "El Señor llevará a cabo sus planes sobre mí. Señor, tu misericordia es eterna; no abandones la obra de tus manos".
Tus palabras me alientan a vivir cada día en tu dial. Tu fuerza me mueve a donde estoy trabajando ahora. No eludo la responsabilidad que has depositado en mi persona joven. Nadie que me vea de mi pandilla podrá decir: "Mira, comenzó muy fuerte pero pronto se ha cansado". No existe el cansancio para quien vive apegado a ti. Mis deseos de amarte y de darte a vivir con mi testimonio son llamaradas de fuego que prenden en los otros, no por mis cualidades simplemente, sino porque mi vida se apoya y se fundamenta en ti.
Si todos mis colegas se pusieran a mejorar el mundo en lugar de criticarlo pero sin hacer nada positivo por él, todo cambiaría. La razón de tu venida a nuestra vida propia tiene sentido completo en cuanto que si te seguimos nos transformamos interiormente en seres nuevos y esta novedad se palpa en nuestro rostro, en nuestras actitudes, en nuestra diversión.
Estoy cansado, aunque soy joven, de ver en las plazas a mis amigos, parados, esperando solamente que llegue el viernes y el sábado para "montárselo bien". Tengo, Señor, esperanza de que algún día – como me pasó a mí – se lancen de una vez por todas a vivir la vida según tus criterios. Se lo montarán mejor y , por supuesto, no quedará jamás en ellos el poso de la amargura y de la frustración, una vez pasados los momentos de "exaltación", debida a las copas y a otras cosas que ellos saben muy bien. Por el contrario, sentirán a pleno pulmón que la "exultación" nace en ellos por la felicidad que proviene de su propio y rico mundo interior, maltratado y olvidado con mucha frecuencia.
Señor, cada ser humano tenemos una misión que cumplir en tu universo. Nadie debe escaquearse. Cuando estemos en continuo proceso de "embarazo" por mejorar el medio ambiente, por ampliar nuestras relaciones hasta límites increíbles, por vivir las exigencias de nuestra fe a toda pastilla..., entonces , sólo entonces llegaremos los jóvenes a ser personas auténticas. Entonces, sólo entonces los ancianos y los niños podrán decir de nosotros: " Admiro a la gente joven por lo bien que trabajan, por lo bien que se divierten , por lo bien que hablan y por el bien que hacen.
Aquí tenemos retos, desafíos imponentemente bellos que llevar a cabo en el mundo. Y nos corresponde a todos, principalmente a los jóvenes, cargados de ilusiones por el vigor que la fe en Cristo da a nuestras vidas.
Gracias, Señor. Haz que el plan que tienes sobre mí se lleve a cabo.
Con afecto de amigo comprometido,
Rafa, 19 años

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