Son ellos los que nos dan ese empujoncito para seguir adelante, porque son vida y gran parte de nuestro corazón. Somos realmente felices con lo que hacemos, nadie está ahí porque "no le quedó otra"; sentimos el llamado de Dios y decidimos seguirlo en esta misión, y por más que se nos presenten obstáculos en la vida que quieran hacernos dejar nuestra tarea, esta tarea que tanto amamos, no está en nuestros planes abandonar, porque sabemos que nuestro esfuerzo no es en vano, y al llegar el día de recibir los sacramentos, vamos a mirarnos las caritas, abrazarnos, y decirnos unos a otros: "Si, lo hicimos" ; "Dios, lo hizo" . Porque no sólo somos nosotros, sino Él, y todos que nos acompañan en este gran camino...

Muchos se preguntaran: ¿Logran llegar a ellos? Y mi respuesta es SI, porque no miramos lo que les falta, lo que no pueden hacer, lo que no tienen.. Sino sus virtudes, lo que les llama la atención, lo que pueden hacer, lo que les gusta hacer..

Antes de empezar este camino, los jóvenes catequistas, hicimos una convivencia con quienes llevan muchos años en el grupo, la cual cabe destacar que fue muy fuerte.. Por mi parte, hubieron dos actividades que me llegaron mucho..

La primera fue cuando me vendaron los ojos y me quitaron las zapatillas.. Susi, mi mamá de corazón, me dijo que sólo escuchara su voz, que confiara en ella.. Fue ahí cuando yo empecé a escucharla, aunque admito que tenía miedo, porque otras voces me desorientaban, me tiraban agua, me agarraban las manos, no me dejaban seguir.. En un momento, me tocó prepararme algo para comer, y esas voces me molestaban y sentía que nada me salía bien, lloré.. pero esa voz me decía: "Tranquila Andy, estoy acá", y así pude ponerme totalmente en el lugar del otro, en este caso, de una persona no vidente. Todos pasamos por lo mismo, pero cada uno tenía "su voz", y después de sacarnos las vendas, pudimos comprender que realmente nos había llegado a todos.

La segunda fue, exactamente cuando pudimos volver a ver, estábamos todos sentados en una mesa redonda, y esta vez, teníamos atadas nuestras manos. Habían 5 colores, y el objetivo era dibujar lo que quisieramos con 3 colores diferentes.. Empezamos a dibujar con el lápiz en la boca, y así mismo lo ibamos pasando entre nosotros, sin darnos cuenta de que tambien estábamos compartiendo nuestra saliba.. Yo, hasta quise intentar dibujar con el pie, y a la hora de presentar nuestros dibujos y ver sólo rayas, podíamos asegurar que eso era un sol, una casa, un corazón...

Recuerdo las palabras de Marga: "Si un chico quiere compartir con ustedes su alimento y primero pasa por su boca, no pueden hacer una mímica de que lo están comiendo, que les gusta, no. Tienen que saber que somos iguales, que si ustedes no tuvieron problema en pasarse los lápices de boca en boca, mucho menos tienen que dudarlo cuando esten ante esta situación, al igual que sus dibujos, si para ustedes, esas rayas, esos garabatos que hicieron como pudieron sobre el papel, lo representan como un sol, es porque es un sol, y es el más bonito, al que le pusieron todo su esfuerzo.. pasa exactamente lo mismo con nuestros chicos"

Quizás no me lo había planteado antes, pero en ese momento definitivamente caí en la realidad. Hoy, puedo asegurar que la felicidad me invade el pecho cuando uno de los chicos hace una mínima rayita, un puntito, lo que sea, la emoción es tan grande que muchas veces hay que retener las lágrimas..

Marga también nos contó y nos cuenta siempre experiencias con los chicos.. De las cuales aprendemos, y nos llenamos de alegría al saber que podemos, que vamos a hacerlo bien.

Hace un tiempo me sentía mal; sentía que no podía llegar a Agustín (Sindrome de Down y autista), que no iba a poder con él, tenía miedo, lo planteé con las demás catequistas y me dijeron: Andy, un chico autista no está con nadie, y a vos te agarra la mano, te abraza, te sigue... Le estás llegando.. Y en ese momento pensé: Si! Es verdad, porque cuando nos ponemos a caminar, y yo le canto (me encanta cantar, estoy en el coro de la Iglesia hace mucho tiempo), y me acerco a él, Agustín me mira, y me escucha.. De ahora en más me siento capaz, sé que puedo, no siento miedo, porque Dios me acompaña y me da toda esa fuerza que necesito.

Hay muchas cosas para contar, para compartir, pero sé que a medida que pase el tiempo van a poder ir conociéndonos cada vez más...

Andrea. Catequesis Especial


7 comentarios:

Anónimo dijo...

PABLO DE SAN EUGENIO: q grande no se q poner para describir a estas mujeres de oro, son increibles... me emociono la nota y me ayudo a reflexionar mucho SIGAN ADELENTE!!!!!!!!!!!! voy a rezar mucho por ustedes les mando un abrazo grande!!!!!!!!!!!!!!!!

Guille Angulo dijo...

Que grande Pablito! =)

SI, realmente es para emocionar lo que ha escrito Andrea, sin duda alguna: Dios ha tocado su corazon! Es hermoso y maravilloso el servicio que realizan!

Un abrazo en Cristo!

Anónimo dijo...

Soy Yamila. Andre: Es hermoso lo que compartis. Saber que sos instrumento de Dios para que la gente linda de la catequesis especial lo conozcan..., saber que sos (como decía una amiga mía) "un lápiz en las manos del Padre... Es hermoso!! Y tu felicidad debe ser gigante porque te eligió avos para tan importante tarea.
Personalmente, me llegó muchísimo tu experiencia con Agustín. Imagino esos ojos fijos en vos que te dicen más que mil palabras, sus manos tomando las tuyas, transmitiendote así que sos alguien para él, que no es indiferente a tu presencia. Es bello de verdad.
Tu testimonio es fuerza para quienes están en este camino y se sienten desalentados por las piedras del camino.
Te mando un abrazo en Cristo y María Inmaculada. Y... a seguir trabajando!!!!!!!!!

Andre (16 años) dijo...

Me alegra saber que mis palabras tocaron el corazon de cada uno de ustedes; muchas gracias por sus palabras de aliento!

Anónimo dijo...

hola soy rosita volveré el año que viene los extraño mucho en mi barrio hay un chicos especial y cuando lo veo pienso que dejarlos fue difícil así que pensé que este año vuelvo a compartir con ustedes los amos mucho rosita catequista

Anónimo dijo...

Hola! Soy Mónica del Refugio San Eugenio de Bs. As. y me gusta muchísimo el servicio desinteresado y cargado de amor que brindan a esos niños y adolescentes especiales! Les cuento que conozco un joven llamado Darío que está muy interesado en dar catequesis a niños adolescentes con necesidades educativas especiales y nos gustaría que nos orientaran y poquito más cómo es su modalidad de trabajo y organización.
Dios las bendiga e ilumine siempre este hermoso don que comparten.
Besotes, Mónica del Refu San Eugenio, Bs. As.

Ceciita dijo...

Hola! Me parece genial que existan estas personas que abren tambien la catequesis a niños y personas con necesidades educativas especiales.
Me gustaría conocer mas de tu metodología, de los recursos que empleas, ya que este año tengo el mismo desafío.
Sería de gran ayuda.
Con cariño
Cecilia Zambrano

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