Estamos ya en la última semana del Capítulo General. El trabajo de hoy se ha concentrado en facilitar al comité de redacción los elementos que compondrán el documento final. De momento sabemos que habrá una breve carta escrita con un estilo inspirador y profético, seguida de cinco llamados a la conversión y más tarde algunos elementos para poder aplicar esos llamados en la vida de cada oblato y comunidad. No será un documento largo. Se trata de señalar algunas direcciones en que los Misioneros Oblatos deberán profundizar en los próximos años.

Los cinco llamados a la conversión giran en torno a cinco temas: 1.- Vida Comunitaria y oración; 2.- La Misión de los Oblatos; 3.- La formación primera y permanente; 4.- La preparación de los que sirven en el liderazgo; 5.- La solidaridad en los recursos. Todavía se seguirá trabajando en estos puntos para lograr expresar con palabras lo que los capitulares han sentido como llamadas del Espíritu a mejorar la vida y misión de los oblatos. Aún queda mucho por hacer, pero el documento va tomando cuerpo. El programa de mañana no es otro que continuar trabajando sobre estos puntos.
A la vez se está buscando alguna imagen, un icono que pueda recoger gráficamente todo lo que has sido la experiencia de los capitulares en su camino de conversión. De momento, y aunque hay muchas imágenes sugerentes, lo más repetido es el Camino de Emaus. Como aquellos discípulos se ha pasado por momentos de no comprender lo que ocurría; se ha necesitado que el mismo Señor venga a invitarnos a recomenzar desde las Escrituras, a reconocer su presencia en nuestro caminar, a celebrar la fracción del pan, a regresar a la comunidad para ser testigos del Resucitado.

Hoy comparte su vivencia el P. Guillermo Siles (boliviano) que es el provincial de Bolivia. Está en el comité de redacción del documento y en sus ratos libres hace algún pequeño video con entrevistas a los capitulares practicando su oficio de periodista. Aquí está su aporte:

Oblatos: "Con los pies en la tierra, sin prisa ni pausa y profetas místicos".

“Es una experiencia especial porque todos nos sentimos muy relacionados, compartimos muchas horas en diálogos profundos, en debates intensos, pero al final, comulgamos un solo pensamiento, el de vivir la necesidad de un cambio hacia algo más motivador.

Sabemos que hay coincidencia en la mirada de la realidad, en la identificación de los problemas, pero da la impresión que no hemos logrado identificar aún aquel salto cualitativo necesario para nuestra acción.

Siento que a veces hay una tentación de una conversión individual, personal, intimista. Ahí creo que tenemos que abrir los ojos, porque al final no podemos ignorar lo que pasa alrededor de nuestra misión, o en nuestra misión. Se necesita poner los pies sobre la tierra, beber desde nuestro pozo, dejarnos interpelar más por lo que aún no hemos logrado interpretar.
Espero que los debates que se den desde hoy nos ayuden a profundizar el contenido y la razón de nuestro ser misioneros. Hay mucho en común, pero pongamos en la idea inspiradora.

He escuchado varias veces la expresión: “nuevas formas de estar presente en medio de los pobres”. Eso yo lo interpreto como los desafíos que ya vienen. Tal vez lo impactante fue las semanas pasadas, cuando escuchamos los relatos del Asia y Oceanía. Nos enfocaron una evangelización sin prisa ni pausa. Los católicos apenas representan el 3 % de la población, eso no les desanima, sino que les hace realistas, pero constantes en la vida cristiana testimonial.

Pero el nuevo desafío que sale de esta nueva forma de estar presentes, es el acompañamiento a los migrantes. Hoy más que nunca sentimos como la movilidad social y humana está manifiesta. Que partiendo de una experiencia en Canadá, hoy en el capitulo agarramos la bandera de llegar a ellos también con nuestro ministerio.

Para terminar quiero recordar esa frase, lo escuche muchas veces en Bolivia, pero hoy tiene un nuevo sentido. La expresión: “oblatos admirables y no imitables”. Esto ha impedido que muchos jóvenes se acobarden de imitarnos porque a veces somos demasiado celosos de la misión. Puede sentirse como algo que nos enorgullece, pero parece que no es así. Debemos de ser testigos que abran las puertas para que otros también compartan nuestra vida. No hacer cosas demasiado extraordinarias, sino aquellas que nazcan de nuestro sentido de entrega a Dios y al Pueblo. Por eso necesitamos profundizar nuestra mística y nuestra profecía. Hoy al igual que ayer el pueblo espera sacerdotes, religiosos que se comprometan con los más sencillos y sean ellos también los que nos evangelicen.

Un saludos a todos los amigos."


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