Es enero: los mangos, todavía en flor, darán sus primeros frutos durante la Semana Santa. Es el tiempo de sembrar frijoles y maíz. Estamos en Los Pajales, donde hablan Maya-Achi, un pueblo a 10 km de Belejú (la parroquia oblata de Chicamán-Quiché), donde los novicios del Noviciado latinoamericano en Guatemala están pasando tres meses este año para vivir una experiencia misionera.

En Belejú, a una altitud de 2.000 metros, hace frio y no hay agua; a cambio, hay electricidad. Por el contrario, Los Pajales están a 1.000 metros y el tiempo es más templado; hay agua en todas las casas, pero no hay electricidad y las telecomunicaciones son casi imposibles porque el pueblo está rodeado por altas montañas. Un afluente del Chixoy (el rio que alimenta el embalse hidroeléctrico, a dos horas de aquí a pie) hace posible el regadío de los huertos familiares.

Además de mangos, existe gran abundancia de árboles tropicales: bananos, cocoteros, ananás, papayos y chirimoyos. Viven 200 familias, con 400 niños en las escuelas primaria y secundaria. Viven a los dos lados del rio, conectados por un puente colgante. Se produce electricidad por medio de paneles solares y generadores de gasolina.

Estaremos cinco días, acampados en la iglesia y durmiendo en los bancos. Visitaremos a las familias y organizaremos actividades para los niños y los jóvenes; celebraremos la misa y administraremos los tres sacramentos (confesión, comunión y unción de enfermos). Al final de cada día, se proyectará una película, deseada por los jóvenes y por los mayores. Ya se sabe: donde hay novicios, hay también cine.


El 25 de enero, estamos inmersos de lleno en la actividad misionera. Nos levantamos a las 6:30 para bañarnos en el rio, y la misa a las 7:00 a la sombra de los árboles coral que hay cerca de la iglesia. Rezamos por toda la congregación, por el nuevo Consejo general y por las vocaciones, rodeados de los niños que a las 8:00 tienen que irse a la escuela cercana.

Por la tarde, tenemos la tan esperada película de cine. Hay tantos espectadores, que decidimos proyectarla fuera. A las 18:30, ya es de noche. No hay asientos suficientes. La gente se sienta en el suelo y podemos comenzar.

Si uno separa los ojos de la pantalla, la mirada se fija irremediablemente en el espectáculo de las estrellas. La estrella de san Eugenio, esta noche, 25 de enero, el aniversario de la Congregación, brilla de una forma especial… ¡y sonríe! (P. Pippo MAMMANA y el Noviciado de Guatemala 2010-2011).

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