Hacer memoria y caminar



"Seguir a Jesús implica dos dimensiones: … hacer memoria y caminar". Una teóloga brasileña resume así el cometido esencial de los religiosos hoy (1).

Como parte de mi sabático, leí con mucho interés las conferencias del Seminario sobre la Teología de la Vida Consagrada Apostólica, organizado por las dos uniones de superioras y superiores generales. El encuentro tuvo lugar en Roma del 8 al 11 de febrero 2011 y reflexionó sobre el tema de la "Identidad y significatividad de la Vida Consagrada Apostólica" (2).

Hacer memoria de Jesús y caminar con él - ¿cómo se entiende y cómo se vive esto en un mundo que se encuentra en transformación acelerada? Las preguntas que se plantean hoy a la vida consagrada y especialmente a su rama apostólica son serias y urgentes. En las culturas posmodernas, la fe cristiana y la religión misma están en crisis y muchas personas consagradas y sus institutos percibimos esta crisis de forma particularmente aguda.

No se pueden esperar respuestas acabadas de un seminario de cuatro días aunque a mi juicio se ha producido un material de alta calidad. Si ustedes quieren enterarse con más detalle de los contenidos, o incluso leer algunas o todas las conferencias, basta abrir el sitio www.VidimusDominum.org o ir a este enlace directo con el seminario, versión española.

De mi parte quiero compartir con ustedes los lectores del blog "OMI en misión" algunas de las ideas que surgieron y que según mi opinión abren varias pistas a tener en cuenta para aquella forma de seguimiento de Jesús que es la vida consagrada apostólica.

Les presento siete puntos. Los primeros tres puntos son para situarnos. Es importante plantear bien las cuestiones antes de buscar respuestas a ellas. Seguirán cuatro puntos como pistas de acción.

1. Vivimos un cambio de época y nuestra visión del mundo ha cambiado radicalmente. Aunque la globalización es una espada de dos filos, ella nos han abierto nuevos horizontes: hacia la variedad de otras culturas, hacia la dimensión histórica de lo que hoy existe hoy, y hacia las impresionantes posibilidades que nos ofrece la ciencia. Todo esto nos fascina; en cambio notamos que las expresiones religiosas formadas en otras épocas ya no encuentran eco en muchos de nuestros contemporáneos. Hasta existen modalidades agresivas de secularización en este mundo pos-moderno, que rechazan toda trascendencia.

2. La Iglesia ha acogido de manera positiva muchos aspectos de la nueva visión del mundo ya que ésta responde en gran parte a su tradición bíblica y a la lógica de la encarnación. El Concilio Vaticano II reconocía la gran importancia que tienen la historia, el contexto y las culturas para vivir nuestra fe, y en la práctica la Iglesia se está volviendo mucho más pluralista y policéntrica aunque el proceso no sea ni simple ni linear.

3. La Vida Consagrada Apostólica, a pesar de su edad madura de muchos siglos, ha resentido tal vez más que otras vocaciones eclesiales el cambio de época. Los consagrados apostólicos quieren vivir según el estilo de vida de Jesús y de los apóstoles (3) pero no desde el claustro monástico sino en medio del mundo. Uno de los desafíos más destacados por el seminario fue la crisis de la vida consagrada apostólica en los países secularizados.

¿Por qué repercute tanto esta crisis? Simplificando se puede decir que el Vaticano II. cambió la relación entre Iglesia y mundo de hostilidad y distancia a aprecio y cercanía, y consecuentemente la vida consagrada con su pasado de huida del mundo fue la que se cuestionó sobre su identidad más que otros sectores de la Iglesia. Es verdad que el aprecio al mundo amado por Dios (Jn 3, 16) y el respeto a la creación se encuentran también en la tradición de la vida consagrada (pensemos en San Francisco o en San Ignacio) pero no habían sido expresados adecuadamente en la teología, la espiritualidad y las normas jurídicas.

Pasemos a la segunda parte. Después de plantear la situación del mundo actual y de la Iglesia, y de los consagrados de la rama apostólica dentro de estas realidades, los teólogos y superiores del seminario han indicado varias pistas que pueden conducirnos a juzgar y actuar adecuadamente.

4. Siendo el tema la teología de la Vida Consagrada Apostólica, es normal que se mencionen unas cuantas pistas para la reflexión teológica, por ejemplo:
  • profundizar sobre las formas socio-culturales actuales de la religión - que tienen muchos elementos de la sociedad agraria - y su significado en el mundo pos-moderno y secularizado (4);
  • desarrollar una sólida teología del mundo que reconoce la presencia del Espíritu en toda la creación, sin dejar de considerar el "mundo malo" también;
  • analizar las nuevas comunidades de vida consagrada y dejarnos cuestionar en algunos aspectos (5).
5. En la práctica es esencial, se dijo, que se viva tanto la consagración total a Dios como al mismo tiempo la misión; que se tenga la libertad de dedicar tiempos largos a la oración (6) pero sin caer en el dualismo entre meterse en actividad frenética y luego "recargar las baterías". La meta debe ser la unidad de vida para llegar a ser contemplativos en la misma misión.

6. Vivir en comunidades interculturales toda la riqueza de las diferentes expresiones de nuestra fe, tiene un alto valor profético en un mundo que quiere todavía solucionar nuestras diferencias culturales de forma violenta. "La vida religiosa, es una respuesta posible a la matanza de Abel", dijo un participante del seminario (7).

7. Es tiempo de enfatizar la comunión en la Iglesia. Los diferentes carismas de los consagrados pertenecen a la Iglesia. A todos los cristianos nos une la consagración bautismal y el llamado a la santidad. La comunión se expresa, entre otras cosas, por medio de los laicos asociados y en la cooperación intercongregacional, de la cual el seminario ha sido un hermoso ejemplo.

Conclusion

Las reflexiones del seminario han confirmado algunas de mis convicciones y me han cuestionado en otras. Es claro que la reflexión debe seguir.

Se citó a un sociólogo francés, Edgar Morin: "Todo está interconectado, entrelazado, y existe una interdependencia entre las crisis" - aquí, entre las crisis del mundo, de la Iglesia y de la Vida Consagrada. Las personas consagradas de vida apostólica, ¿no nos encontramos acaso bien ubicadas para intuir la naturaleza de las crisis que acontecen hoy,
  • estando insertos en el mundo a ejemplo de Jesús,
  • habiendo optado por ser libres para poder dedicar tiempo a solo Dios, y
  • constituyendo comunidades que quieren prefigurar esta nueva creación para la cual Dios ya está a la obra?

Haciendo memoria de los dones recibidos, ¡pongámonos en camino!


23 de febrero de 2011
P. Guillermo Steckling, OMI



NOTAS

(1) Hna. Vera Ivanise Bombonatto, f.s.p., Brasil: Reflexión teológica sobre las nuevas experiencias de vida religiosa apostólica (enlace).

(2) Invitados por UISG y USG (las dos uniones de superioras / superiores generales) participaban treinta teólogas y teólogos, y veinte superiores y superioras generales; de parte de los o.m.i. estuvo el P. Ron Rolheiser.

(3) "La vida consagrada es memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús"; Vita Consacrata, 22.

(4) "¿Cuál es la forma socio-cultural de la religión que expresa de manera adecuada la religiosidad fundamental de la humanidad y la búsqueda de la espiritualidad, hoy?" (Antonio Pernia, SVD; enlace)

(5) En el Brasil surgieron unas 500 fundaciones nuevas de comunidades de vida consagrada; en América Latina Brasil es seguido de Colombia y México.

(6) Vita Consecrata n 25: "El primer deber misionero de las personas consagradas les concierne a ellas mismas, y lo realizan abriendo su corazón a la acción del Espíritu de Cristo."

(7) Hermano André-Pierre Gauthier, f.e.c., Francia (enlace).

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