¡¡Hola a todos!!
Soy Claudio, Coordinador del grupo Misionero “El Verbo de Dios” de la Parroquia Ntra. Sra. de Lourdes, ubicada en Virrey Del Pino, La Matanza, Buenos Aires.

Hoy tengo el placer de expresar en esta carta, todo lo vivido en la Misión 2011 en San José de Feliciano, Entre Ríos, Argentina. Voy a ser sincero al decir que fui con muchas dudas, ya que una semana antes conseguí el boleto para ir y todavía no "caía". Sentí demasiado apoyo de la comunidad y de los compañeros que iban conmigo, eso me dio más fortaleza porque justo estaba pasando por unos problemas personales.

Bueno! Llegamos el jueves 20 a la mañana. En la escuela donde nos quedamos ya estaba la mayoría de los chicos, los de Mendoza y Córdoba. Ellos nos recibieron bastante bien, la integración me llamo la atención y pude reconocer que el Alma Misionera que estaba dentro de todos, nos unía en un solo cuerpo.

Después de dos días de preparación, nos separaron en grupos. Algunos chicos se fueron a otro lugar a convivir y misionar, llenos de alegría y con llantos de felicidad. Ese fue el comienzo, salimos a visitar a las familias. A pesar de que había variedad de religiones, la gente nos recibía muy bien, compartía con nosotros sus anécdotas y experiencias de vida. El primer día de visita fue chocante para varios chicos, por las historias y la realidad del lugar.

En el grupo que integraba propusieron trabajar con los niños y los jóvenes, sin pensarlo me ofrecí para ayudar, pues sentí que estaba mi tarea allí. En una misa que realizamos en la capilla de María Auxiliadora, avisamos e invitamos a los chicos para los encuentros. Para el otro día recibimos a 15 niños, al día siguiente fueron 30 niños y al siguiente fueron cerca de 50 chicos, con las edades de 5 años a 12 años, manteniéndose esos números.

Día a día se sentía más la humildad de la gente, la inocencia de los chicos, la Paz de Feliciano. Pudimos reconocer el aislamiento y las necesidades de la gente, los miedos, la fortaleza, la unión y sentir con el alma el clima de caridad en cada lugar al que íbamos.

Una noche fue diferente, el señor nos envió varios jóvenes, ese el momento de demostrar lo que compartíamos en nuestros grupos y que teníamos esa alma misionera que nos caracteriza. Gracias a Dios armamos un grupo muy lindo de jóvenes motivados para trabajar en la comunidad y quien sabe, futuros misioneros.

Después de lograr varias metas que nos propusimos, era hora de la despedida; que fue muy fuerte, muchas emociones liberaban todos los jóvenes, los niños, la gente, etc. Era imposible no sentir la presencia del Señor entre nosotros, que siempre estuvo, en cada oración y gesto que hacíamos.

Poco a poco los misioneros se volvían a sus provincias. Allí fue cuando me di cuenta que la verdadera misión seria volver a mi dura vida cotidiana, pero enseñando y aferrándome a todo lo que había aprendido y vivido en la Misión 2011 de San José de Feliciano.

Gente, jóvenes, es una experiencia hermosa e inolvidable misionar…
Los invito de corazón, a que hagan la diferencia!
Con el alma misionera, que nos representa.
Un futuro mejor, es posible.
Gracias a todos y muchas bendiciones.

Claudio Matías Vivas (Caio M.C.)
Grupo de jóvenes Misioneros “El Verbo de Dios”
Virrey Del Pino, La Matanza, Buenos Aires, Argentina.

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