El primer domingo de Cuaresma, 13 de marzo, el P. Wency LAGUIDAO, Superior de la delegación de Japón-Corea, envió este e-mail a muchos oblatos del mundo:

Nuestros amigos y compañeros oblatos de todo el mundo siguen preocupándose de los oblatos en Japón y de toda la nación al ver las apabullantes imágenes de la devastación, principalmente por las inundaciones del tsunami que siguieron al violento terremoto del viernes 11 de marzo, dos días después del Miércoles de Ceniza, en que la liturgia nos recuerda que “Polvo eres y en polvo te convertirás…”. El desconcierto y la devastación que nos hacen llegar los medios supera a toda descripción. Me pregunto qué será de los supervivientes que hayan perdido a sus seres queridos y todas sus posesiones terrenales.

Las zonas fuertemente afectadas son todo el norte de la zona del Pacífico de Japón, especialmente las prefecturas de Miyagi e Iwate. Las misiones oblatas están abajo al sur, principalmente en la isla de Shikoku. Gracias a Dios, todos estamos salvos y de veras que apreciamos el aluvión de e-mails y de llamadas preguntado si se tienen noticias de los oblatos de Japón. El primerísimo e-mail preguntando por nuestro bienestar vino ni más ni menos que de nuestro nuevo Superior General, P. Louis LOUGEN.

El recuento de cadáveres sigue aún, pero llevará meses antes de que se pueda saber la cifra exacta. A diferencia del terremoto de Hanshin-Awaji 16 años atrás, principalmente terrestre, la mayoría de las bajas de este terremoto perecieron bajo la inundación del tsunami, por lo que es difícil hacer un recuento. Un periódico vespertino decía hoy que una pequeña comunidad de 17.000 habitantes había sido totalmente arrasada, sin que se puedan contar supervivientes. ¿Cuántas comunidades pequeñas de estás no habrán sido simplemente arrasadas?. La ironía es que incluso las pequeñas oficinas gubernamentales que llevan el censo de personas también desaparecieron.

Otra preocupación fundamental en este momento es la fusión del reactor de la planta nuclear de la prefectura de Fukushima. Ya hay informes de cientos de personas expuestas a la radiación. ¡No permita Dios que esto sea otro Chernobyl!

El 14 de marzo es el primer día laboral tras el terremoto. Para aquellos que estábamos alejados de la catástrofe, la vida ha de continuar. Es también la temporada de graduaciones. En una o dos semanas los cerezos florecerán, pero, es triste decirlo, excepto quizá en las zonas afectadas. El florecimiento de los cerezos es uno de los hermosos símbolos del país, pero irónicamente es también un símbolo de lo efímero. Como la corta vida de las flores del cerezo, nosotros “estamos hoy y nos iremos mañana”.

Este año la Cuaresma tiene un significado especial para nosotros en Japón. Por favor, ayúdenos rezando por que la gente de las áreas afectadas encuentre un significado a su sufrimiento y puedan hacer una pascua a un nuevo comienzo. Que la luz de la resurrección de Cristo disipe de algún modo la oscuridad por las hayan podido pasar.

De nuevo, muchas gracias por sus oraciones y por proporcionar solidaridad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Elegante artículo che. Dios te bendiga....

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