La Semana Santa en el Calvario de Carrodilla, con más gente con menos gente, cada año repite un formato, que hace que no haya variantes significativas. Podemos tener un lema distinto, muchos servidores se renuevan, sin embargo hay un paisaje que permanece, ese pasar de los peregrinos venidos de distintos lugares de Mendoza, pasar silencioso, conversado, a veces con risas, gente sencilla que viene traída por su fe popular, viene a venerar las imágenes, a expresar su piedad…

Pero este año la Semana Santa en Carrodilla ha tenido una nota muy particular, un toque que le ha dado un color especial. El “color misionero”, bien podemos decir que hemos asistido a una semana misionera, lo mires por donde lo mires…

Como la Pascua cayó a finales de abril, solíamos escuchar “este año la pascua viene tarde…” esto pudo ayudar ya que tuvimos más tiempo para prepararnos, así hubo tiempo para soñar nuevas expresiones y acciones religiosas.

Se organizó como de costumbre el servicio litúrgico para las celebraciones parroquiales, con los distintos ministerios de música, guionistas y lectores, todo debidamente preparado y ensayado… En el Calvario se contó con los equipos de voluntarios, nutridos especialmente de los jóvenes que durante el año se preparan para su Confirmación, hay que atender a miles de peregrinos, quienes durante unas 40 horas, visitan los lugares de veneración, hay que estar allí haciendo guardia de honor, atentos a que puedan acceder a cada lugar en forma religiosa, ordenada y tranquila. Por eso no puede faltar la tradicional cocina, con algo caliente para renovar fuerzas. Cáritas y los Scout están "siempre listos para servir".

Como en los últimos años se hizo presente la PUM, Pastoral Universitaria de Mendoza, jóvenes estudiantes de Medina, vienen a atender a los peregrinos mayores, y más este año que tuvimos Zonda (viento caliente y seco) desde el jueves por la tarde hasta el viernes pasado el medio día, había que tomar la presión!

Cada dos horas, se escucha el anuncio de un nuevo Vía Crucis guiado. Los distintos grupos parroquiales y movimientos, guían por alto parlantes el camino de la cruz que hizo Jesús, cada uno con el toque de su propia espiritualidad, por eso estuvo el vía crucis, de los Scout, de los Matrimonios, de la Catequesis especial, de los Seminaristas de Mendoza… cada dos horas, un carisma distinto… Todo delicadamente organizado por los agentes de Pastoral de la Salud.

¡Un Vía Crucis fue original! El de la IAM, (Infancia y Adolescencia Misionera), que dramatizado, llamó la atención de los peregrinos, quienes se vieron sorprendidos por un grupo de chicos que se entre mezclaron por las tradicionales colas, para caminar con la cruz a cuesta…

Otros, jóvenes en su mayoría, cruzaron fronteras, y se fueron a Barranca, otros a La Paz (Mza.) y también a San Juan. Quisieron compartir su fe joven con otros jóvenes de localidades lejanas a la realidad del calvario, y en lugar de caminar entre la iglesia y las estaciones fijas, caminaron por barrios y casas de vecinos, allí donde la acción de la iglesia local no alcanza a llegar. Son Jóvenes de la Catequesis Especial, otros del "Galpón Misioneros", de San Juan Diego, San Eugenio y Carrodilla, haciendo redes con San José Obrero y con otros venidos de distintos rincones del país, donde llega el carisma de Los Oblatos…

Los Oblatos estamos en Mendoza desde hace 65 años, cuando en 1946 se puso pié en Crus de Piedra y luego 9 años más tarde, se llegó a La Carrodilla. Desde allí a modo de rayos de luz que se expanden, los misioneros salieron por años a llevar el Evangelio de casa en casa, por pueblos y parajes, perdidos algunos, de esta basta provincia de Mendoza y más allá.

¡Somos misioneros! Esta es nuestra identidad, este es nuestro servicio a la Iglesia local, dar una mano donde esta no alcanza a llegar. Cuando miro la historia surcada por tantos obreros del Evangelio, veo pasar por mi recuerdo a distintos oblatos que conocí desde joven aquí en Carrodilla… desde los comienzos, y muchos feligreses, entusiasmados con el carisma de San Eugenio, acompañaban la misión… Hoy, estos misioneros de antaño, gozan de la presencia del Salvador en la Casa del Padre, y ¡ven multiplicados sus pasos misioneros! Pasos que siguen recorriendo pueblos y parajes, casa por casa, plaza por plaza, esquina por esquina, allí nuevos rostros esperan una palabra de salvación que solo Cristo puede dar en plenitud. Allí llegan nuevos misioneros, jóvenes movidos por Cristo, al estilo de los Oblatos.

P. Tony, omi
Carrodilla, Mendoza, 7 de mayo de 2011






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