Èxodo 4,1-ss
Vocación - misión de Moisés
Moisés respondió a Dios: “No me van a creer, ni querrán escuchar mi palabra, sino dirán: Es mentira, a ti no se te apareció Dios”
Tres prodigios de parte de Dios: 1) el bastón convertido en serpiente; 2) la mano cubierta de lepra y 3) agua convertida en sangre
Moisés dijo a Dios: “Te suplico tengas presente que yo nunca he tenido facilidad para hablar, ni aun después de que tú me hablaste, pues no encuentro palabras para expresarme.”
Respuesta de Dios: “¿Quién ha dado la boca al hombre?...Anda ya, que yo estaré en tu boca y te diré lo que has de hablar.”
Moisés insistió: “Por favor, Señor, ¿por qué no mandas a otro?
Dios: “¿No tienes a tu hermano Aaròn, el sacerdote? A él no le faltan las palabras....
Al fin Moisés regresó a Egipto para realizar lo que Dios le pedía. La Liberación del pueblo.

Isaìas 6,1ss
Vocación - misión de Isaìas
Isaìas: “¡Hay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros, y que vivo entre un pueblo de labios impuros...!”
Dios: “Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada, y tu pecado, borrado”
“¿A quién enviaré,...?”
Isaìas: “Aquí me tienes, mándame a mí”

Jeremías 1,4-10
Vocación - misión de Jeremías
Entonces Dios me dirigió su palabra:
“Antes de formarte en el seno materno, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.” Yo exclamé: “¡Ay,Señor, Dios, ¡cómo podría hablar yo, que soy un muchacho!”
Y me contestó Dios: “No me digas que eres un muchacho. Irás a dondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte...”
Entonces Dios extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome: “En este momento pongo mis palabras en tu boca. En este día te encargo los pueblos y las naciones: Arrancarás y destruirás, perderás y destruirás, edificarás y plantarás.”

Ezequiel 2,1-ss
Vocación - misión de Ezequiel
La voz me dijo: “Hijo de Hombre, levàntate, que voy a hablarte.” Al decirme esto, un espíritu entró en mí, me hizo tenerme en pie, y pude escuchar al que me hablaba.
Me dijo: “Hijo de hombre, te envío a los hijos de Israel, a un pueblo de rebeldes, rebelados contra mí. Ellos y sus padres han pecado contra mí hasta este mismo día. Hombres de cabeza y corazón endurecido son aquellos a los que te envío. Les dirás: Así habla el Señor Yavè: Puede ser que no te escuchen, pues son una raza de rebeldes, pero, en todo caso, sabrán que en medio de ellos se encuentra un profeta. Tú, hijo de hombre, no los temas, ni tengas miedo de sus palabras, No temas aunque te encuentres entre cardos y zarzas y vivas en medio de escorpiones. Les comunicarás mis palabras, escuchen o no, porque son una raza de rebeldes. Pero tú, escucha lo que te digo y no seas rebelde como esta raza de rebeldes.”

Lucas 1,26-ss
Vocación - misión de Marìa

Entró el ángel a su presencia y le dijo: “Alègrate, llena de gracia; el Señor está contigo.” Marìa quedó muy conmovida por lo que veía, y se preguntaba qué quería decir ese saludo.
Pero el ángel le dijo: “No temas, Marìa, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz a un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande, y con razón lo llamarán: Hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.
Marìa entonces dijo al ángel: “¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre?”
Contestó el ángel: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia se encuentra ya en el sexto mes de embarazo. Para Dios, nada será imposible.”
Dijo Marìa: “Yo soy la servidora del Señor; hàgase en mí lo que has dicho.” Después de estas palabras el ángel se retiró.

Lucas 9,57-62
Las exigencias del Maestro
Cuando iban de camino, alguien le dijo: “Te seguiré adondequiera que vayas.”
Jesús le respondió: “Los zorros tienen madrigueras y las aves del cielo tienen sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde descansar la cabeza.”
A otro le dijo: “Sìgueme.” Este le contestó: “Deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.” Pero Jesús le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú tienes que salir a anunciar el Reino de Dios.”
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permìteme que me despida de los míos.”
Jesús entonces le contestó: “Todo el que pone la mano al arado y mira para atrás, no sirve para el Reino de Dios.”

Otros textos para leer y meditar:
Mateo: 4,18-22; 9,9; 10,1-42
Marcos 1,14-20; 6,7-12; 8,34-38
Lucas 10,1-24
Juan 1,35-51; 21,1-24
Hch 9, 1-30

La posibilidad de abandonar a Jesús y la misión
Juan 6, 60-71
Cuando oyeron todo esto, muchos de los que habían seguido a Jesús dijeron: “¡Este lenguaje es muy duro! ¿Quién puede sufrirlo?”

A partir de este momento, muchos de sus discípulos dieron un paso atrás y dejaron de seguirlo. Jesús preguntó a los 12: “¿Quieren dejarme también ustedes?”
A pesar de todos, algunos perseveran.
Pedro contestó: “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”

Publicar un comentario

Puedes utilizar la opcion "Nombre/URL"

Solo tienes que escribir tu "NOMBRE".
La "URL" es opcional y puedes dejar el espacio en blanco.
Luego presionas en continuar.

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Suscribite y recibi lo ultimo de "Jovenes Oblatos" en tu e-mail