Lamentablemente las novedades no soy buenas. Hasta el día de hoy, domingo 16 de octubre, él sigue internado en estado muy grave. No ha respondido al tratamiento médico, presenta una infección en sus pulmones que ha sido muy difícil de tratar, por lo que sigue conectado al ventilador artificial, ya que sus pulmones no funcionan por sí solos. A todo esto se suman otras complicaciones que se han ido presentando.

El jueves 14 de octubre pasado estuvo muy mal, presentó arritmia y nuevamente se le hicieron reanimaciones.

Ante todo este crítico estado de salud de P. Ángel, sólo nos queda mantener la fe firme, seguir orando por él, para que nuestro Señor le conceda su gracia, su amor y manifieste su voluntad en él.

Les contaré que desde que P. Ángel sufrió el paro cardíaco y quedó en estado grave, mantuve las esperanzas de que se pudiera recuperar, pero lamentablemente, esas esperanzas se han ido transformando en el deseo de que Dios realice su voluntad. Es triste pensar que nuestro padre se pueda ir, pero como cristianos también debemos aceptar que este momento de dolor y enfermedad se transformará en la felicidad eterna para nuestro padre Ángel, si el Señor decide llamarlo a su lado.

Como comunidad parroquial, hemos vivido algunos momentos difíciles, de enfermedades o accidentes graves de algunos de nuestros hermanos, pero es la primera vez que nos toca vivir algo como esto, en que uno de nuestros sacerdotes se enferma tan gravemente, con riesgo vital. Para mí ha significado un poco aterrizar en lo más humano y terrenal de esta vida, que es encontrarse cara a cara con una realidad a la que aveces le tememos, como es el momento en que llega la hora de la muerte. En estas dos semanas he estado tratando de traer a mi mente todos los recuerdos que tengo de P. Ángel desde que lo conocí, hace ya bastantes años. Pienso en su vida, en toda su vida entregada al servicio de Dios y de los hermanos, especialmente de los que más sufren, como un buen oblato. Pienso y admiro esa dedicación hacia la Catequesis para la preparación de la Primera Comunión. Siempre escribiendo libros para hacer que cada vez se prepararan mejor los niños, sus padres y las/los catequistas.

También ha dedicado muchos años y mucho tiempo de su vida ha escribir libros de reflexión para celebrar el Mes de María en nuestras comunidades. Ha sido un gran estudioso y lo aprendido ha querido compartirlo, dejarlo a los demás para nuestra mejor formación como cristianos.

En fin, esto es algo de lo que les puedo mencionar sobre lo que a mí me impresiona y del testimonio que me ha dejado P. Ángel.

Me parece aún difícil de creer que ahora se encuentre tan mal. Pero, pase lo que pase, sea cual sea la voluntad de Dios, sin duda voy a agradecer siempre de él su alegría, su cariño y su preocupación hacia mí, especialmente cuando me he enfermado de algo.

Unidos en Cristo y María Inmaculada.

Pamela Fuentes Cabello


2 comentarios:

Lorena Pérez dijo...

Hna. Pamela es lamentable lo que sucede,porque no quisieramos que las personas que amamos sufran o se separen de nuestro lado, pero nuestra fe en Dios nos hace pensar que Él no quiere nada malo para sus hijos. Desde el Salvador, nos unimos a sus oraciones.

Bendiciones y fortaleza en Cristo Jesùs.

Anónimo dijo...

DESTACO DE ESTE HOMBRE SU LUCHA EN DEFENSA DE LOS DERCHOS HUMANOS , CUANDO MUCHOS DE SUS "HERMANOS" OBLATOS TEMBLABAN.
ESTAS EN PAZ AHORA AMIGO
NUESTRA ETERNA GRATITUD POR TU BONDAD

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