Los psicólogos y pedagogos insisten, actualmente, en el desarrollo de la “inteligencia emocional” como factor indispensable para lograr una personalidad equilibrada y positiva, preparada para triunfar en la vida.

¿Qué se entiende por “inteligencia emocional”…? ¿Qué es la emoción…?

Cuando hablamos de lo emocional nos estamos refiriendo a los sentimientos y a toda esa complejidad que constituyen nuestros estados psicológicos: confianza, optimismo, autoestima, alegría , amor, simpatía, orgullo, temor, tristeza, depresión, ansiedad, envidia, culpabilidad…etc.

La psicología moderna ha profundizado y diversificado el concepto de “inteligencia” que, lamentablemente, ha sido considerado, por desgracia, en forma muy estática y despersonalizada.

Tradicionalmente, en la mayoría de los centros educativos de Bolivia se mide a la inteligencia por el “cociente intelectual”. Sin embargo, actualmente, a ese medidor es considerado como reductivo, parcial y totalmente insuficiente.

Inspirados en él, muchos educadores llegaban a dictaminar, con absoluta seguridad, que “quien no es buen alumno en matemáticas, no es inteligente” o que “los alumnos que no aprueban el examen de aritmética en primaria, no triunfarán en sus estudios ….etc.

La rica complejidad del ser humano con sus enormes posibilidades queda reducida, según esa empobrecedora concepción a un regalo de la naturaleza. Es un juzgar a la inteligencia en forma mecanicista y perjudicial, totalmente alejada de la psicología humana y de la auténtica pedagogía.

El nuevo concepto educativo no subestima la inteligencia lógico-matemática pero no aísla el “cociente intelectual” de las emociones y los sentimientos. Más bien trata de poner a esta es una visión muy racional al servicio de lo emocional.

El “test del cociente intelectual”, así como la mayoría de los sistemas de calificación escolar, caen en un negativo reduccionismo educativo al limitar la formación al área de lo cognoscitivo.

De este modo, la “educación” queda reducida a una mera “instrucción”.

Son muchos los análisis que se han realizado para ver cuáles son los alumnos que triunfan en la vida. Últimamente se ha comentado mucho a nivel mundial por qué un mal alumno como era Steve Jobs, el genio del Aples, ha podido crear más de 300 nuevas patentes para el desarrollo de la tecnología moderna.

“El genio no nace, sino que se hace” dice un refrán popular. Esto es lo que viene a corroborar la moderna psicología. El secreto está en la capacidad de motivarse, en la capacidad de pensar, de autoestima, en la auto disciplina, en la confianza y el dominio de sí mismo. Hay que desarrollar la conciencia del propio poder y creer en uno mismo. Este es el secreto de éxito.

Toda verdadera educación, tanto familiar como académica, debe dar al educando confianza de poder y confianza en sí mismo. Los textos y los profesores deben ser estímulos y colaboradores eficaces pero el sujeto y protagonista del propio desarrollo personal y social es el educando.

La inteligencia emocional y la inteligencia cognoscitiva deben avanzar unidas en todo el proceso educativo. Es, por lo tanto, de absoluta necesidad ampliar el concepto que tenemos de inteligencia para que la educación asuma y desarrolle a la persona del alumno en forma holística e integral.

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